¿Disnea? La palabra proviene del término en latín dyspnoea y se trata de la disfunción respiratoria o de la dificultad para hacer que el aire llegue a los pulmones. Los cambios extremos de temperaturas entre las distintas estaciones, traslados entre zonas con grandes diferencias climáticas y la presencia del polen en épocas específicas del año en las que se produce la floración de manera masiva, pueden hacer que se nos presenten dificultades respiratorias. A diferencia del asma, la disnea se considera más que todo un síntoma y no es una enfermedad que sueña acompañar al paciente durante grandes períodos de tiempo y mucho menos durante toda su vida. Además, los motivos que la ocasionan son de distinta naturaleza y suelen presentarse como síntomas secundarios consecuentes de otras patologías en las vías respiratorias. 

Las enfermedades más comunes que suelen venir acompañadas de disnea son: las gripas o resfriados, alergias agudas, el asma crónica, la bronquitis en todas sus formas, el tabaquismo, los enfisemas, el EPOC, los problemas cardíacos y otras enfermedades cardiovasculares. Las personas que no están acostumbradas a permanecer en ambientes con temperaturas muy bajas, suelen experimentar disneas durante el proceso de adaptación, esto pasa mucho en extranjeros que cambian de vivienda y se trasladan a países europeos con temperaturas que descienden a más del doble de lo que estuvieron acostumbrados toda su vida. En este caso se recomienda mucha precaución y cuidados para el paciente, ya que el proceso de adaptación varía entre individuos y se pueden presentar complicaciones si no se toman las medidas correctas. El uso de abrigos gruesos, bufandas, guantes, el uso de la calefacción en el hogar y otras precauciones se recomiendan a estas personas que cambian de locación.

En otro orden de ideas, cuando llega la primavera en algunos países incrementa la cantidad de polen de manera radical, cosa que puede ser muy negativa para alguien que tenga alergia a estas sustancias y la mayoría de las personas que tienen alergia al polen no lo saben, es algo muy común, de hecho. Cuando aparecen los síntomas de disnea también pueden estar acompañados de fatiga relacionadas a las estaciones y se producen cuadros de dificultades respiratorias de transición. Es decir, si entraste en primavera y sin razón aparente tienes disnea y temes que sea culpa del coronavirus, te recomendamos que no entres en pánico porque lo que puede estar ocurriendo es que sufras de alguna alergia o problema ocasionado por el cambio climático y lo mejor será hacer una consulta con un médico que te evalúe y te dé tranquilidad al respecto. 

¿Qué es la disnea?

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