De todos los animales que existen, el elefante tiene unas cuantas cualidades únicas como ser el mamífero terrestre de mayor tamaño en el mundo y también el animal con el mejor olfato. Hay algunos datos interesantes que podemos apreciar de este último hecho, y, desde el punto médico. El elefante africano esconde unos cuantos secretos en su trompa, que, podrían ser la clave para el estudio del sentido del olfato. A continuación te contamos lo que no sabías de los elefantes. En comparación al ser humano, muchos animales nos superan en este sentido, tanto perros como gatos, entre otras especies de las que podemos aprender y tomar referencia en cuanto a las funciones que realizan basándose simplemente en sus narices. Para muchos la supervivencia es la clave, pero podemos ir mucho más allá en nuestro análisis. 

La capacidad olfativa de un elefante es cuatro o cinco veces mayor que la de un humano, tanto en la parte anatómica como en la genética y perceptiva. Esto les permite llegar mucho más allá con la información olfativa y por lo tanto, ser más sensibles e intuitivos a través del olfato. Un elefante africano puede percibir diferencias estructurales muy sutiles en las moléculas de olor, diferencias que los humanos no logramos experimentar por las limitaciones genéticas que tenemos. Un punto muy importante a resaltar es que el único factor que determina la capacidad genética de una especie es la genética, es decir, la composición y estructura molecular.

Esto nos lleva a un punto de reflexión en el que tendríamos que comprender que lo que conocemos a través de la experiencia humana, no es todo lo que existe en nuestra realidad. Un bebé recién nacido utiliza su olfato como herramienta de reconocimiento, con ella identifica primero a la madre y luego a sus familiares (o a las personas más cercanas a él), durante la niñez el aprendizaje ocurre a través de los sentidos tacto, gusto, vista y olfato; gracias a ellos nos desarrollamos y aprendemos a relacionarnos con el entorno, distinguiendo un mal olor de uno bueno, manteniéndonos fuera de peligro, entre otras funciones importantes.

¿Los elefantes asiáticos comparten la misma habilidad olfativa?

No, son animales muy distintos entre sí, tanto en su genética como en su anatomía. Esto nos lleva a reconocer el punto más importante y lo que no sabías de los elefantes: el rey del olfato en el mundo animal es un animal investigador, mucho más eficaz que un perro de caza. Su capacidad olfativa le permite localizar a su descendencia a kilómetros de distancia, alejarse de peligros potenciales y encontrar fuentes de agua y alimento. La variedad de olores que su trompa puede captar es desconocida y logra despertar nuestro interés científico de muchas maneras. Hace millones de años la raza humana desarrolló su olfato, de generación en generación, aplicándolo en funciones vitales como reconocer plantas venenosas o alimentos vencidos y detectar enfermedades.

Sin embargo, con el tiempo también se sacrificó parte de estas capacidades, al estar constantemente erguidos y alejados del suelo nos perdemos de la experiencia olfativa en un 50%, sacrificando nuestras capacidades más viscerales y naturales ya que, en la tierra es en donde se originan los olores principalmente. Es decir, lo que percibimos a través del olfato es una cuarta parte de lo que podrían percibir otras especies, y, además sacrificamos el 50% de la experiencia con el estilo de vida que adoptamos con el pasar de los años.

Celebramos el día mundial del elefante

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